• 29/03/2010

    ¿Qué es el loden?.

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    Muchos se preguntan todavía qué es el loden. Se llama así a un antiguo tejido grueso y pesado, pero al mismo tiempo suave y duradero, fabricado a partir de la lana de las ovejas de montaña que originalmente produjeron los monjes en ciertas zonas de los Alpes y el Tirol. De hecho, el término loden deriva de la palabra alemana loda, que significa cilicio, áspera vestidura de penitencia monacal en los tiempos medievales. El tejido montañés resultaba estanco a causa de la grasa de la lana áspera y gruesa que impedía la penetración del agua, y al mismo tiempo su densidad protegía adecuadamente del viento y el frío.

    Fue durante el siglo XIX que el loden bajó a los valles, se afincó en las ciudades del imperio austrohúngaro y comenzó a ser usado en casacas civiles y uniformes militares, invariablemente teñido de verde oliva. Hacia 1870, en la corte vienesa de Francisco José, el austero marido de la inolvidable Sissi, el loden pasó de ser un elemento cultural más o menos marginal a constituirse en apreciado signo de pertenencia social, casi tanto como sucedía simultáneamente con los valses de los Strauss. Y así el loden penetró, se extendió y se perfeccionó durante el todo siglo XX, acompañándonos con creciente aceptación en el XXI.

    Sin duda, las virtudes que aseguraron el éxito del viejo loden se mantienen inalterables en la producción actual, pero la tecnología se ha sofisticado sustancialmente desde entonces hasta ahora. La lana pura se mezcla hoy con fibras seleccionadas de cashmere, alpaca, angora, e incluso con componentes polímeros como GORE-TEX, sistemas anti-tormenta y wind stopper. El proceso de hilado especial anterior a la confección propiamente tal, lo mantiene impermeable, liviano y abrigado. Una impregnación calificada lo convierte en hidro-repelente y si su composición mayoritaria es de pura lana virgen permanece también inarrugable. Así la trama más elástica, que permite la ´respiración´ de la tela, ayuda a equilibrar la temperatura; cuando hace calor la tela se expande y se vuelve liviana, y cuando hace frío se contrae, aumentando la sensación de abrigo. En definitiva, la tela basta de antaño se ha convertido en un paño mullido que abriga el cuerpo, acaricia la vista y el tacto y es materia prima del diseño de un arte de vestir prestigioso y absolutamente inconfundible.

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